¿QUIÉN SOY YO?

La base de una sana inteligencia emocional y por ende de una vida feliz comienza con un buen autoconcepto, siempre real y en positivo.

Todo empieza conociéndonos a nosotros mismos. Es “el principio de toda sabiduría” como dijo Aristóteles hace más de 2000 años. Nuestra responsabilidad es conocernos para descubrir y valorar nuestra identidad personal, para responder a la pregunta ¿quién soy?. Cuando somos conscientes de nuestro YO profundo, de lo que nos hace ser nosotros mismos, lo que nos diferencia de los demás y nos hace únicos e irrepetibles podemos decir que sabemos quienes somos. Con la teoría de la autodiscrepancia (Higgins, 1987) se nos proponen tres formas de vernos. La real, tal y como nos conocemos y nos han hecho creer que somos. La ideal, esa persona que nos gustaría ser. Y, por último, nuestro yo responsable que nos dice cómo deberíamos ser. La tarea es la de conocernos, reconocernos y valorarnos teniendo en cuenta estas tres visiones de nosotros mismos para responder a la pregunta ¿Quién soy? La respuesta será personal desde la vivencia que tenemos de nosotros mismos, con nosotros mismos y en relación con lo que nos rodea. Ser conscientes de lo que pensamos de nosotros mismos, nuestros hábitos, sentimientos, de cómo nos juzgamos, de lo que somos, de cómo somos y de lo que valemos, soñamos y amamos.

Conocernos para aprender la infinidad de cualidades y habilidades con las que contamos y que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida, muchas de ellas no sabemos que las poseemos hasta que alguien nos lo dice o hacemos el ejercicio de autoconocimiento, por eso es urgente que dediquemos un espacio y un tiempo para ese encuentro personal con nosotros mismos. El siguiente paso después de conocernos es valorarnos y confiar en nosotros. Nuestro SER profundo, nuestra identidad es lo que realmente nos DEFINE como personas. Cuando asumimos quiénes somos y somos conscientes de nuestro YO podremos tomar la decisión de potenciar aquello que nos hace mejores y mejorar lo que no nos gusta.

PROPUESTA DE TRABAJO te propongo algunas actividades para trabajar tu autoconcepto que te ayuden a descubrir tu identidad. Dedica un tiempo a nosotros mismos.

  1. Haz una reflexión de cómo estás de amor propio y ajeno. Si te sientes querido y si te respetas y quieres a ti mismo. Te pueden ayudar de estas cuestiones:
  • ¿Qué te hace especial y auténtico?
  • ¿Cómo sientes el amor? (Comenzando por ti mismo)
  • ¿Te respetas, cuidas, mimas, etc.?
  • ¿Amas desde lo que sientes y eres? ¿Qué haces para amarte?

2. Esta segunda propuesta se trata de hacer una revisión de cómo andas de autoconocimiento. Haz una radiografía de lo que eres y piensas de ti desde diferentes aspectos de la misma. ¿Te atreves?
Físicamente: ¿Qué opinas de tu salud, aspecto, cuidado, etc.? Puntúate del 1 al 10 y explícalo.
Emocionalmente: ¿Qué opinas de las emociones que predominan en tu vida?¿Las aceptas y gestionas adecuadamente? Puntúate del 1 al 10 y explícalo.
Mentalmente: ¿Qué opinas de tus pensamientos, creencias, miedos, etc.? Puntúate de la misma manera.
Si estás por debajo del 7 en alguno de estos aspectos, debes mejorar tu autoconcepto y preguntarte: ¿Qué necesitas para mejorarlo?¿Qué puedes hacer?

3. Dinámica “Espejito, espejito”
Después de un rato de silencio, relajación y concentración. Respira profundamente y mirándonos en un espajo o en la pantalla del móvil vamos respondiendo a las preguntas:

  • ¿Qué piensas de lo que ves?
  • ¿Qué te dices?
  • ¿Qué haces?
  • ¿Qué elijes?
  • ¿Qué tal estás de amor a ti mismo?
  • ¿Qué quieres cambiar?
  • ¿Qué podrías hacer para mejorar?

CONCLUSIÓN: Termina estas actividades respondiendo a la pregunta ¿Quién soy? Defínete.

Publicado por

Pedrolupi

Profe de Religión desde el 91, coach educación, formador de formadores y ponente de educación EMOCIONAL y ESPIRITUAL

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