CONOCER PARA HACER

El trabajo de la inteligencia emocional supone adquirir una serie de habilidades que, con mucha práctica, vamos aprendiendo y nos facilitan el logro de aquello que queremos ser y conseguir. Percibir y ser conscientes de lo qué siento y sienten los demás estando atentos a el cómo las expresamos y sus consecuencias, reconociendo las acciones que provocan, los pensamientos que generan y cómo nos afectan en nuestro día a día, aceptarlos y buscar soluciones con un buen plan de regulación personal. ¿Cómo nos sentimos? ¿Por qué? ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Qué puedo hacer para cambiar los pensamientos negativos que generan algunas emociones? ¿Qué necesito para lograrlo?

La cuestión no está en tener emociones, está en saber qué hacer con ellas para estar y ser mejores

EN LO COTIDIANO ESTÁ LA RESPUESTA

Realmente es en el día a día, en lo pequeño y rutinario donde nos demostramos si vamos por el buen camino en nuestro crecimiento emocional. Se trata de vivir con consciencia los problemas y dificultades cotidianos y gestionar las emociones que surgen en esos momentos de manera adecuad. Debemos buscar los recursos necesarios y practicar diversas habilidades para que nos afecten lo menos posible o, al menos, de manera serena y equilibrada. Si logramos esto en lo pequeño estaremos preparados para cuando venga algo mayor.

En la respuesta que damos a los problemas simples y cotidianos es donde descubrimos si realmente gestionamos bien nuestras emociones

LO MEJOR QUE TENEMOS ES SER COMO SOMOS

Retomamos el tema de la gestión emocional centrándola en dos aspectos fundamentales de la inteligencia emocional, la buena interpretación de lo que sentimos y la capacidad de ser creativos, porque de este modo haremos que nuestra vivencia emocional que sean una verdadera oportunidad para aprender y crecer, de ilusionarnos por lo que vivimos siendo conscientes de lo que valemos. Les invito a volver a las prácticas 8 y 9 disfrutando de cada experiencia.

La inteligencia emocional nos ayuda a reinventarnos con creatividad cada día

EN LO BUENO Y EN LO MALO

Todo en la vida es aprendizaje, crecimiento y camino. Cuando aprendemos esta lección vital somos capaces de experimentar y entender que tanto los buenos como los malos momentos son experiencias. Ahora que terminamos un año es el momento de ser conscientes de lo vivido, de preguntarnos si realmente hemos disfrutado de cada momento, si este año ha sido especial por algo, qué personas, acontecimientos o circunstancias serán parte fundamental de nuestra historia personal. (Prácticas 13)

Disfrutemos de los logros y avances en nuestra vida. Seamos los protagonistas de nuestra historia personal.

LO PRIMERO ES SABER Y CONOCER

Cuando comenzamos a trabajar la inteligencia emocional descubrimos que lo primero y principal es conocer y reconocer nuestras emociones y sentimientos.  En “Emociones creaticas”, nos preguntamos constantemente: ¿Cómo me siento? ¿Cómo lo siento? ¿En dónde lo noto? ¿Con qué intensidad? ¿Cómo me afecta? ¿Cómo lo expreso? Esto nos facilitará el poder regular las emociones que no nos hagan ser y estar bien o, al menos, no me entorpezcan a mi camino hacía tu meta. Me preguntarás cómo y te ofrezco dos formas: por medio de técnicas corporales (Respiración, relajación, ejercicio físico, alimentación sana, etc) y por medio de cambio de lo pensamientos (Técnica de centrarse en lo positivo, preguntarse si lo que siento me ayuda o perjudica, cómo debería sentirme en este momento, qué pensamiento necesito para cambiar este sentimiento, etc)

Recordemos que lo importante es ser los únicos protagonistas de nuestra vida, de nuestras emociones

Debemos regular nuestras emociones siendo conscientes de lo que sentimos y cómo nos afecta y afecta