ABRAZOS POR LA PAZ

La manera de expresar lo que sentimos por alguien sin palabras es con un abrazo. Uno de esos de corazón a corazón, en el que no hay mentira, ni doblez, ni miedos… al contrario, un abrazo sincero es un “te quiero” “Aquí me tienes” “Estoy contigo” una conexión tan fuerte que nos pacifica, consuela, calma y destensa. Cuando necesites un abrazo, pídelo, y ciando necesites recibirlo, pídelo. Los beneficios son innumerables y la recompensa inmediata. Para celebrar la PAZ, para concluir una sesión con un grupo en el que se ha trabajado el tema del perdón, del respeto, etc… terminar con una buena dinámica de abrazos es muy poderosa.

La propuesta de “Emociones creativas” (Prácticas 28) y “Más emociones creativas” (Prácticas 23) es muy clara. En esta ocasión propongo que en el día de la paz, o en cualquier momento que sea necesario, se realicen estas tres actividades.

1ª “Regalo abrazos” En la calle, el patio del centro escolar, la zona común de la oficina, etc… nos ponemos con un cartel de “regalo abrazos” y dejamos suceda. Seamos generosos y abracemos de verdad.

2º Otra versión de la primera. Consiste en repartir “Vale por un abrazo” y simplemente entregarla a alguien para que reciba un abrazo. Lo ideal es que esas tarjetas circulen durante un tiempo para que nadie se quede sin uno. En el centro escolar se realiza en los recreos comenzando pon un grupo que previamente ha trabajado alguna práctica de abrazos.

3º Con doble propuesta. En un lugar de paso, visible y cómodo, instalar un “punto de abrazos” donde quien desee recibir uno solamente tiene que acercarse y esperar a que alguien se lo ofrezca: en parejas o grupales. Además, la otra propuesta es el “photocall” un panel grande con la frase “Abrazos por la paz” “Abrazos para el buen rollo” … en el que se escriben frases positivas, quien lo desee se puede hacer una foto o selfie en el mismo.

Lo importante es trabajar previamente el tema de los abrazos y crear durante unos días un clima de cercanía y bienestar en nuestro entorno.

Nota: no debemos perder esta buena práctica de abrazar jamás.

Necesitamos abrazarnos más para comprender, animar, cuidar, querer, consolar, alegrar… a los demás y por ende a nosotros mismos, porque los beneficios de los abrazos sin recíprocos