LAS VACACIONES EMOCIONALES

Como dice mi gran mentor José Mª Toro, nos han secuestrado el descanso. Y es cierto, incluso en nuestros periodos de descanso y vacacionales nos llenamos de tareas y actividades que no nos facilitan vivir y, sobre todo, disfrutar de un tiempo para nosotros mismos en el que hacer aquello que realmente nos hace ser y estar bien.

El descanso real siempre es un volver sobre uno mismo y recuperarse, es decir, recuperar el ser

«Descanser, descansar para ser» José Mª Toro (2010)

Descansar se convierte para nosotros en una necesidad vital para poder ser y estar bien. Las vacaciones son un espacio privilegiado para dedicar tiempo a nuestro SER desde la vivencia de lo emocional. Salimos del estrés, de la rutina del día a día y esto nos facilita dedicar tiempo a nosotros mismos y a los demás. Un sinfín de actividades que nos ayudan a crecer emocionalmente y como personas para ese encuentro personal con nuestra esencia en el que descubriremos si realmente somos quienes queremos ser. Descansar, contemplar, aprender… Dedicar tiempo a sentir y desconectar de aquello que nos distrae, confunde y agota. No perdamos ni una sola oportunidad de las vacaciones para sentir con fuerza y gozar de cada uno de los regalos que nos ofrece la vida y, así, regresar con energía renovada, alegría contagiosa y mucho optimismo.

En vacaciones comparte, sal, ríe, contempla, descansa, disfruta, viaja, pero, sobre todo, vive sintiendo.

Más emociones creativas (Prácticas 43)

PROPUESTA DE TRABAJO Propongo una actividad que ya trabajamos pero adaptada a este tiempo de descanso. Se trata de un diario de sentimientos vacacional.

  1. Prepara un cuaderno y decóralo como tu diario de vacaciones. A lo largo de la actividad podrás ir incorporando tantas cosas como quieras en el diario: fotos, tiques, postales, recortes de prensa, flores…
  2. Muy importante poner siempre la fecha y si es posible la hora o momento de la jornada. El objetivo de esta actividad es ser conscientes de cada momento y vivirlo con todo nuestro ser.
  3. Comienza por los preparativos, los planes de vacaciones, todo lo que has hecho o estás haciendo para planificar tu tiempo de vacaciones y termina con una reflexión con las preguntas ¿Con qué me quedo de este tiempo? ¿Qué he me llevo?
  4. Cada vivencia, aventura, acontecimiento, etc. lo reflejarás en el diario, por muy insignificante que te parezca.
  5. Sé lo más creativo y original que puedas. Dibuja, haz mapas mentales, rótulos bonitos, mucho color y, sobre todo, imaginación. No se trata de una tarea cualquiera, es tu álbum de emociones, experiencias, aprendizajes, etc. de tus vacaciones.
  6. Al final de tus vacaciones, relee y revive todo lo que has expresado en el diario y, a modo de resumen o titular, saca tus propias conclusiones de este tiempo.

NOTA: Puedes utilizar el formato digital si tienes Tablet u otro dispositivo móvil. De este modo lo puedes compartir con otros e incorporar fotos.

LO QUE NOS ENSEÑA EL INVIERNO

Somos cuerpo, mente y sentimientos que están en continua relación y todos ellos cambian como el clima y las estaciones. Por este motivo dedicaremos esta práctica a entender y vivir la estación del invierno emocionalmente.

El invierno es la estación para encontramos y reencontramos con nosotros mismos, con nuestro ser interior. Es la estación para parar, descansar, recargar esa fuerza vital que nos impulsa a seguir adelante con nuestra vida, proyectos y metas. Por eso, debemos disfrutar de un tiempo con nosotros mismos y cuidarnos.

El invierno es la estación del descanso en profundidad, el más radical antídoto para el estrés, la angustia y la prisa…Se nos invita, una vez más, a vivir sin prisas… y con pausas, a retomar nuestro «descanso» como un «descenso», a abismarnos en lo profundo, como la semilla

José María Toro «Descanser, descansar para ser» (Desclée de Broumer, 2010)

La naturaleza nos enseña que en invierno todo se ralentiza, se acalla, reposa…y por ese motivo en nuestra vida emocional tenemos que hacer lo mismo. Parece que todo está muerto, sin vida y, sin embargo, lo que la naturaleza nos enseña es que simplemente descansa en silencio; es la pausa para descender a lo profundo y:

  • Tomarse la vida y las cosas con más calma. Descansar, recargar fuerzas. Buscar los espacios y tiempos para simplemente estar en soledad. Aprender a sentir la soledad como un valor, como algo importante para nuestro crecimiento personal y emocional. Aprender a escuchar en soledad nuestro diálogo interno, esos pensamientos, creencias, miedos, sentimientos, anhelos, etc. que mueven nuestra vida.
  • Dedicar tiempo a la reflexión, a mitrar hacia nuestro interior y preguntarnos ¿Quién soy siendo? ¿Cómo estoy? ¿Por dónde voy? etc… El diario de sentimientos es una herramienta que facilitará este espacio.

PROPUESTA DE PRÁCTICAS PARA VIVIR EL INVIERNO EMOCIONALMENTE

  • Parar. Practicar y vivir con intensidad momentos de parar y respirar. De consciencia del SER.
  • El silencio. Solamente en silencio escuchamos nuestra voz interior.

Lo más bello del invierno es el silencio que nos obliga a adentrarnos en nosotros mismos y reconocernos.

PARAR PARA SENTIR

El invierno nos invita a dedicar un tiempo para parar, descansar, reflexionar… un tiempo para recargarse y reencontrarse. Si paramos podemos ver y sentir por dónde vamos, cómo vamos y hacia dónde nos dirigimos. Profundizar en lo más hondo de nuestro ser y sentirnos. Es el momento del silencio exterior e interior, de descansar, cuidarnos y querernos. Invito a dedicar un momento al día para hacer este ejercicio tan importante y necesario en nuestra vida. El diario de sentimientos es un gran aliado para este tiempo. Tanto en «Emociones creativas»  (Prácticas 4) como en «Más emociones creativas» (Prácticas 6) nos encontramos con prácticas y actividades para facilitarnos este ejercicio.

Cada día, cada momento tenemos que vivirlo con intensidad para ser conscientes de nuestra vida, por eso es imprescindible PARAR, descansar y reponer energía